
Llevo todo el día entreteniendome deshaciendo nudos, nudo tras nudo en una cuerda que no tiene fin, en una cuerda que procuraba ser del tamaño del hilo de seda. Tan caprichoso con los dedos que la manejan, que un simple respiro la puede romper. Pero no me detuve, he continuado durante todo el dia deshaciendo los nudos, no sabía porque lo hacía, eran mis manos las que limitaban mi cuerpo y mi razón... La sutilidad que requería el ejercicio, hacia que mis dedos se volvieran de la delicadeza del suave siroco, capaz de deshacer lo que el mismo durante dias construyó... Nudo a nudo imaginaba cuando llegaría el fin de la cuerda, nudo a nudo caprichosamente me hacian desesperar. Pero a la vez, nudo a nudo mi esperanza se mantenía, porque cada nudo que deshacía hacia mas fuerte la cuerda...
El dia está terminando, no quedan rastros de luz, solo la misericordia de un cielo de ciudad cansado de brillar... sigo desaciendo los nudos, la cuerda tiene fin pero me he dado cuenta que a la vez que deshago un nudo voy enredando tres mas. No me importa no llegar al final prefiero mantener la sonrisa que hace fuerte a la cuerda, no me importa que los nudos cada vez se enreden más porque me hacen sentir viva, no me importa volver a cada paso tres hacia atras...
no me importa tardar horas porque a cada nudo que deshago ....
Por fin consigo dormir, sigues sin estar aquí...
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ResponderEliminarPreciosa lectura.
ResponderEliminarMe alegran tus palabras.
Un abrazo